martes, 12 de mayo de 2009

¿Lo que vale es la libertad?

Proyecto de Ley de radiodifusión


Es mucho más que un simple proyecto de ley, lleno de burocracia y palabras complicadas, es la puja de intereses políticos y económicos por parte del Estado y de los grandes grupos de medios. Quizá suene a figurita repetida, sin embargo todos deberían saber que lo que está en juego es la libertad de expresión. Y eso nos incumbe a todos.



En el marco del anteproyecto de radiodifusión, que el Gobierno Nacional presentó ante el Poder Legislativo, se organizó un encuentro con el fin de analizar que lugar les corresponde a “Las personas con discapacidad en la nueva ley”.

Uno de los organizadores del evento, Miguel Demársico, productor del programa ‘Somos Todos Diferentes’, enfatizó que “no hay un fundamento contundente para la resistencia al proyecto”.

Sin embargo, la presidenta de la comisión de Libertad y Expresión, la Diputada Nacional Silvana Giudici aclaró que “la categorización de las licencias y la facultad de revisarlas cada dos años, como marca el artículo 38 del proyecto, son una forma lisa y llana de amordazar a los medios independientes”.

No puede haber libertad de expresión si, como explicó Demársico, “la ley vigente fue creada por la dictadura”, y menos aún si los medios masivos son manejados por un único grupo. Esta es una nueva chance para cambiar la lógica que continuó el ex presidente al renovarlas por 10 años más.

Entrevista Miguel Demársico:




Después de todo, es verdad que la ley de Radiodifusión vigente fue promulgada por la dictadura militar y que hay que cambiarla, pero es necesario entender que lo más importante de esto es velar por una libertad de prensa y expresión sin condicionamientos.

Julieta Beldi

lunes, 11 de mayo de 2009

Lunes otra vez

Ruido. Mucho ruido en el medio de un Konex que cada lunes se viste de euforia y alegría para recibir a los 17 percusionistas quienes, dirigidos bajo un sistema de señas improvisado por Santiago Vázquez, convierten al centro cultural en una fiesta.




La calle Sarmiento al 3100 empieza a cambiar su onda cuando a partir de las 18 un público habitué comienza a palpitar el comienzo de La Bomba de tiempo. Extranjeros en su mayoría y también jóvenes fanáticos de los encuentros sociales, el descontrol y la música conforman el auditorio de un verdadero ritual.

¿La consigna? Danzar con los ojos cerrados al ritmo de la percusión, entregarse al sonido de los tambores y por qué no a unos cuantos vasos de cerveza y fernet. ¿El objetivo? Arrancar la semana con una energía renovadora. 1500 personas es el número promedio que parece querer cumplir con ella cada lunes. Fernando Duclas, uno de los productores nos cuenta cuál es el imán que tiene La Bomba que nos atrae cada lunes a relajarnos e introducirnos en el ritual.



STEPHANIE MAIA HINDI